Cientos de personas participaron ayer en la celebración del Día del Pendón en La Alberca, una conmemoración que se inició a las diez de la mañana con una eucaristía en la ermita del Humilla-dero, único día del año que se celebra en este lugar, donde el sacerdote permanece en la misma puerta de la ermita.
A mediodía dio comienzo la celebración del Día del Pendón, propiamente dicho, con la lectura de la Provisión de la Duquesa de Alba, desde el balcón del Ayuntamiento. Manifiesto que fue leído por las quintas de este año: Soledad García, Sari Luengo, María Simón Puerto y Laura Vegas Barrios, las dos últimas ataviadas con trajes serranos, que fueron también las encargadas de entregar el pendón a los quintos (Domingo González, Antonio Santos, Jesús Gómez y Jorge Luengo), que acudieron a la Plaza Mayor con tres caballos.
Conmemoración
A continuación tuvo lugar el traslado de la bandera desde la Plaza hasta la ermita de San Blas, donde los chicos colocan el pendón en lo alto de la espadaña. Con este acto se conmemora la victoria de las mujeres albercanas sobre las tropas del Prior de Ocrato durante la guerra civil castellana, que enfrentó a Isabel la Católica y a su sobrina Juana la Beltraneja a comienzos del siglo XV. Las mujeres albercanas libraron una pequeña batalla en un paraje albercano conocido como Las Matancias, donde arrebataron a las tropas portuguesas un pendón rojo con la media luna que aún se conserva, aunque es una copia de esta bandera la que se utiliza en las celebraciones del Día del Pendón.
Los actos de ayer finalizaron con el reparto de vino y hornazo entre todos los asistentes, para así cumplir con la Provisión de la Duquesa de Alba, datada en 1547, en la que se comprometió a invitar a los albercanos a vino en este día como agradecimiento a su apoyo en dicha guerra civil. En la actualidad, es el Ayuntamiento quien se encarga de invitar a los presentes. 

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